TENGO TANTAS COSAS QUE CONTARTE

Hace unos meses se hizo viral un epitafio grabado en un nicho del cementerio de La Almudena: “Leonor, tengo tantas cosas que contarte”.

Hoy hace un año que te fuiste Manolo. Fue y será siempre el día más triste y duro de mi vida. Cuando mis padres murieron sentí una tristeza inmensa pero no me sentí tan huérfana como el día que te fuiste tú porque contigo se fueron muchas cosas y, entre ellas, mi seguridad.

La seguridad que siempre me dio saber que estabas ahí: para sacar mi pata de todos los charcos en los que la meto; para poner cordura en mis ideas descerebradas; para orientar con corazón, pero también con criterio, nuestra vida y la de nuestros hijos; para organizar los viajes teniendo en cuenta todas las variables; para saber cuándo hay que hacer la revisión del coche; para encender la caldera en invierno y apagarla en verano…

Y la seguridad de saber que tenía a alguien a quien contar, aunque no siempre me escuchara –lo sé, un ataque gratuito-, las cosas que pasan: las importantes y las que no lo son tanto que de esas también hay que hablar.

Este año ha sido difícil, dificilísimo y quizás por ello, en estos últimos meses siento que he crecido en madurez –que ya era hora- y en seguridad. Ahora pienso mucho las cosas antes de hacerlas o decirlas por lo que mi porcentaje de meteduras de pata se ha

reducido considerablemente; mis ideas empiezan a ser más sensatas; para ayudar a nuestros hijos procuro usar más el criterio que el corazón –yo me entiendo y tú también-; viajo poco pero, acordándome de esa manía tuya que siempre me pareció muy absurda, el último viaje lo hice a las seis de la mañana para evitar atascos; me pongo alarmas para que no se me pasen las revisiones del coche ni las citas con los médicos; y, para encender y apagar la caldera llamo a Jose, el vecino.

En lo que sigo siendo huérfana es en eso de tener a alguien a quien contar y más este año en el que han pasado tantas cosas que necesito que sepas.

Quiero que sepas que seguimos adelante; que los niños siguen con sus vidas y están bien; que yo he vuelto al mundo del Trabajo Social y disfruto cada segundo; que nos han subido la hipoteca; que tu madre se ha operado de la rodilla; que ha habido un referéndum –parece ser que un poco amañado- y tu Don Benito y Villanueva se van a unir; que tu padre y yo chateamos sobre esto y sobre ti; que tu hermano se ha comprado una casa preciosa la lado de Las Cruces; que conozco la casa porque hemos ido varias veces a Don Benito y seguiremos yendo; que muchos de tus amigos son ahora los míos; que el último número de Miscelánea lleva tu nombre – también un premio del Colegio de Trabajo Social -; que mi fondo de pantalla ya no son flamencos rosas sino tú…

Manolo, tengo tantas cosas que contarte…

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