Doctor Zhivago

Llevo aproximadamente dos horas intentando localizar en Internet una imagen que sé positivamente que vi hace unas semanas. La imagen en cuestión era imprescindible para escribir el post que quería escribir hoy.

Ya lo escribiré otro día… supongo.

¿No os pasa, a veces, que veis gente por la calle con looks o prendas ideales, estilosos, atrevidos… que os encantan pero que nunca os atreveriáis a llevar? A mí me pasa constantemente: alguien con un abrigo diferente, con unos panties atrevidísimos, una combinación de colores imposible o un sombrero rompedor… Las veo y me da mucha envidia -de la no sana-, pienso que tienen ese estilo y gracia que yo nunca tendré. Es como si les viniera de serie o fuera algo genético. Sabéis a lo que me refiero, ¿verdad?

Y también me pasa con los niños, sobre todo con la niña. Veo niñas ideales con estilos muy actuales, complementos originales, prendas diferentes… Pero yo o no tengo “la gracia” o me cohibo a la hora de vestir a la niña de mis ojos.

Os cuento todo esto para explicaros que me encantan los sombreros-turbantes de los que os hablo hoy, tanto para la niña como para mí-. Veo a las modelos de la foto y me gustan pero es que, el viernes, vi a una señora por la calle con un sombrero así en negro y pensé: “mírala que mona va”.

Y, a vosotras, ¿os gustan?.

 

 Os dejo el enlace de la tienda de Julia en la que los podéis encontrar:

www.zhivagoturban.com

 

 

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