Privalia y Neck: todo sobre ruedas.

privalia

El lunes, el Mindu me enseño la carta que le había escrito a Dios en clase de religión. Decía así: privalia

Hola Dios, gracias por la Paz.

Se debe referir a su paz interior -digo yo- porque si miramos alrededor, paz, lo que se dice paz… no parece que haya mucha, ¿no? privalia

Pues algo parecido dije yo el lunes el lunes, cuando vi que en [Read more...]

Solo avisos punto com…

Heart Attack, perchas y TATIN.

Pues me fui a hacer la compra con 89 euros menos en el bolsillo pero con la tranquilidad de tener los pantalones de los niños. Además, en Carrefour me dieron un vale de 12 euros lo cual me hizo sentir sustancialmente mejor.

No había llegado a casa cuando recibo en la White Berry -los niños la siguen llamando así y yo no tengo corazón para sacarles de su error- un mensaje de Noemí, que es una lectora de Compritas, diciendo que el miércoles hay una venta de Neck en Privalia pero que esa misma tarde, la del martes, de ocho a diez hay una pre-venta en la Fan Shop. ¿La Fan Shop?

Escribo corriendo a Privalia para preguntar qué es eso de la Fan Shop y cómo puedo acceder a ella. Luego me acordé de que en su día me enviaron la información pero que lo dejé pasar. Me hago fan de la Fan-Shop y lo dejo todo preparadísimo para, a las ocho en punto y con la tarjeta en la mano, sentarme frente al ordenador.

A las ocho menos dos le digo al Mindu, que está obsesionado con los juegos de Zippy, que ahora le toca a mamá. A las ocho en punto comienza la agonía.

Empiezo a mirar lo de niña, siempre me pasa lo mismo, pero de repente me acuerdo de la Comunión que se avecina y de que los niños están solo semi-equipados y me voy corriendo a ver qué hay para ellos.

En ese momento ya soy consciente de que “la cosa” va a ir lenta, muy lenta. La página me está dando un montón de problemas. Tardo para ir de una página a otra, tardo para ampilar la imagen, tardo para ver las tallas… Y ya os adelanto que también se tardaba una barbaridad a la hora de incluir los productos en la cesta de la compra.

Ya en la sección de niños, lo primero que veo es esta camisa. Me imagino a “mis chicos” con sus bermudas, esta camisa y unos calcetines marino y pienso: “ya tengo solucinado el problema”. Además, luego me sirven para combinar con la camiseta en Toile azul de http://www.kidschocolate.com/ que he encargado para María. Me imagino a los tres con unos vaqueros, o con unos pantalones blancos, o con unos chinos, o con unos pantalones rojos… El problema es que no hay talla 4. Da igual, cojo la 6 y la 10 y las guardo para el año que viene. Me gustan mucho y están muy bien de precio, no puedo dejarlas escapar. Eso sí, tardo una eternidad en seleccionar las dos tallas.

Sigo navegando, de la colección Oceano, paso a Emblemáticos. La primera camisa es azul con rayas rojas y ¡con gemelos! Bueno, a los niños les va a encantar una camisa de gemelos como las de su padre y es apropiadísima para una Primera Comunión. La hay en la talla 4 así que, por si las moscas, selecciono la 4 y la 6 para el Mindu y la 8 y la 10 para Tachenko. Otra eternidad.

Acto seguido veo una de cuadritos azul también con gemelos. Mi lógica me dice que es mejor coger ésta porque se puede combinar con todo. La anterior me limita mucho a la hora de escoger los jerseis. Hay en todas las tallas así que pinchamos: la 4, la 6, la 8 y la 10. Esto va tan despacio que casi se me queda dormida la mano de tanto esperar.

Ya las tengo, seguimos bajando y, ¡MIS BERMUDAS! Empieza la taquicardia, ¿sabéis lo que cuestan? No llegan a 14 euros. ¿Qué hago? acabo de comprar unas, de hecho mi tarjeta todavía está calentita. Bueno, vamos a cogerlas y luego decidimos. La 4, la 8 y la 10. Aquí no cogemos la 6 porque nos cabrían tres o cuatro Gonzalitos dentro.

Sigo mirando. Aparecen las corbatas. A los niños les hace mucha ilusión llevar corbata y a María le apetece que sus hermanos lleven corbatas. ¿Qué hago? Yo ni me lo había planteado. Decido preguntar a mi amiga Ana, sus niños van siempre impecables y ya lleva unas cuantas Comuniones encima. Le escribo un mensaje en el chat de la White Berry:

- ¿Pongo corbata a los niños en la Comunión?

- Hombre, más guapetones ¿no?

- Tengo un lío… con o sin chaqueta.

- Yo en plan British.

- ??????????

Pasan varios minutos y no contesta. Yo estoy atacada porque la venta termina a las diez y ya son las 20.57 hrs. Si pensáis que me lo estoy inventando estáis muy equivocadas, todo está registrado en mi White Berry.

A las 20.59 no puedo más. Insisto.

- Contesta please.

- Voy, dame un rato que tengo lío…

- Es que estoy comprando yaaaaaaaaaaa.

- Ahhh! Yo bermuda beige, camisa Oxford azul, corbata chula y teba o blazer marino. (Aquí ya son las 21.05 hrs.)

- Luego te cuento.

- Ok.

Llamo a los niños para enseñarles las corbatas y que elijan -¿quíén dice que no soy una madre moderna?-. De las tres posibilidades que hay oculto una y les enseño solo dos no vaya a ser… Se decantan por la burdeos. Lógico, es como las de su padre. La otra opción es de las que se atan detrás.

¿Qué hago con las tebas? Sé que tengo alguna pero no recuerdo las tallas y no sé como les quedarán. Carrera al armario, falta una, ¿dónde está?, en una caja en el armario de la niña, necesito una silla para subirme, la tengo. “¡Niñoooos, venid aquí ahora mismo!” A los tres gritos y dos amenazas (postre y Wii) hacen acto de presencia. Pruebo tebas, al Mindu le vale la 4 y a Tachenko le pica. Otra amenaza, “o te pones esta chaqueta ahora mismo o no te vuelves a poner un chandal en lo que te queda de vida”. La ocho le queda muy justita, necesito una 10.

Vuelvo al ordenador y selecciono la talla 10. Cojo aire. Las camisas de rayas rojas ya no me sirven porque no “pegan” con las corbatas burdeos. Voy al carro de la compra para eliminarlas. ¡No puedo acceder! Se despliega pero cuando pongo el ratón encima se “repliega”. No me lo puedo creer. Me tiembla la pierna izquierda. Tranquilicémonos. Dejemos este problema para más adelante y volvamos a la “tienda” por si se nos ha escapado algún detalle.

Efectivamente, camisas rosas de gemelos. Ideales para las corbatas burdeos. La 4, la 6, la 8 y la 10. Y, de pronto, otro rayo de lucidez. Si ya tienen unas camisas de gemelos. ¿Quiere decir eso que ya no las necesito y que me voy a ahorrar 33 euros -2 x 16,5-? ¡No! Quiere decir que se las puedo probar para ver que tallas necesito. Bien hecho, la 4 me la voy a ahorrar porque aunque le queda perfecta de mangas, le queda cortísima. Así que con la 6, la 8 y la 10 lo tengo solucionado.

Pues ahora sí que, definitivamente, quiero ir al carro de la compra. Después de 13 intentos, y sin saber como, consigo acceder. Empiezo a eliminar: todas las camisas de gemelos de raya roja. Cuando tengo dos eliminadaas Explorer detecta un problema y tiene que cerrarse.

Y se cierra. Pues lo abrimos otra vez. Gracias a Dios me ha conservado el carrito intacto. Sigo eliminando las camisas de raya roja y todas las camisas de gemelos de cuadros azules.

Repaso: las camisas vichy marino, las camisas rosas, los pantalones, la teba y las corbatas.

Conclusión: un pastón pero poco si lo comparo con lo que me hubiera gastado en la tienda y poquísimo si lo comparo con lo que me había gastado en bermudas por la mañana. Lo mejor de todo es que cuando, por fin, consigo pagar y terminar aparece un mensaje que dice: ¡Todo ha ido sobre ruedas!

Sí, pero cuadradas.

Pues si tenéís tiempo, mucho tiempo, hoy empieza una venta de Cóndor: http://es.prilavia.com/

Y, ahora que lo pienso, he comprado 6 bermudas cuando solo necesitos dos. Algo no está funcionando…

A las 21.45 escribo en la WB:

- Hecho, pantalón camel, teba marino, camisa rosa gemelos y corbata burdeos y marino. Faltan zapatos.

- Ideal!

- De la muerte.

- Dónde los has comprado??

- Privalia: pantalón 13, camisa 16, corbata 9 y teba 29. Todo Neck.

- ¡Jo, que heavy!

- La que sabe, sabe. Voy a poner la secadora. Besos.

- Buenas noches.

Y ahora, a trabajar. Duchas, cenas, dientes, cama, Jesusito de mi vida, beso y hasta mañana.

Llega el SQVEMCYEEPDMH.

- Ya tengo la ropa de los niños para la Comunión. Al final llevan corbata.

- Ni hablar.

Y lo peor es que, cuando me llegue el pedido, no voy a tener perchas suficientes en el armario para colgar todo.

Y, por si os ha sabido a poco, os dejo otro enlace mono. Ahora bien, no tengo ni idea de que os voy a hablar la semana que viene.

Apuñalada por SARDÓN

Hace unos días la que fuera mi amiga, Aránzazu, me escribió contándome que estaba buscando una bata para su hijo Fernando. Le di unas cuantas direcciones y yo misma hice algunas gestiones. Todas ellas infructuosas. En algunos sitios no quedaba la talla o eran demasiado caras y otras, que sí encontró, no le gustaron demasiado.

Con buen criterio decidió, y así me lo comunicó, que esperaría a la próxima temporada para encontrar lo que buscaba.

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Este fin de semana, mi amiga, su altísimo marido y sus adorables hijos han estado en Madrid pues estaban invitados a pasar unos días en mi residencia de invierno que, casualmente, es también la de verano.

Llegaron el viernes sobre las nueve de la noche. Tras un calurosísimo recibimiento por parte de todos los miembros de mi encantadora familia, los niños se fueron a desordenar en un tiempo record la habitación de los Compritas Boys mientras que los cuatro progenitores charlábamos tranquilamente en el salón.

Pasado un rato prudencial las responsables madres decidimos que era el momento de lavar a los niños y ponerles los pijamas para, posteriormente, ofrecerles una suculenta cena a base de pizzas y pizzas.

Los primeros en aparecer fueron mis retoños:

La niña con un pijama de Neck de hace uno o dos años. Era pirata, ahora debe ser corsario. Es escocés en tonos rojos. El color de la bata va, del rosa al malva, y vuelve, del malva al rosa. Realmente es difícil de definir. Evidentemente el conjunto no puede quedar peor. Así mismo, las zapatillas, compradas el otro día en Carrefour -eran las únicas que quedaban-, tienen también un color difícil de precisar.

Tachenko: pijama de cuadros de Ancar comprado en el último mercadillo de la temporada de invierno. El pantalón era largo, ahora es pirata. La manga era larga, ahora es francesa. No llevamos zapatillas, perdimos una hace tres días y todavía no ha aparecido.

El Mindu: patalón de pijama de Neck en cuadros azul y blanco. Chaqueta de pijama de Main Outlet, también en cuadros pero de otro tamaño y color. Estos “outfits” nocturnos del Mindu son bastante habituales ya que, al tener cierta tendencia a las condecoraciones culinarias (manchas de tomate), nos vemos en la obligación de cambiar de indumentaria con más frecuencia de la que sería deseable. Sí tenemos zapatillas pero no nos las ponemos.

Los niños de mi ex-amiga:

¿Cómo os habéis quedado? Pues yo me quedé sin aliento. Si los conjuntos son monos en la foto, ¡no os podéis ni imaginar como son en la mano! Y, ¿qué me decís de las zapatillas? ¡Vamos, que van hechos un primor! Y los míos con el típico estilo “madre que le importa un pimiento como visten sus hijos dentro de casa”. Estoy indignada, sí, pero conmigo misma. Mis hijos tienen pijamas suegriles ideales, ellos también podían haber lucido cual modelos de catálogo infantil. ¿Qué ocurrió?

“Querida amiga, eso no se hace. No puedes venir a mi casa a ponerme en evidencia. Yo tengo una reputación que cuidar… Tú no puedes decirme que comprarás una bata la próxima temporada y después, por la espalda para que yo no me entere, comprar dos conjuntos enteros así de monos y venir a mi casa a restregármelos por la cara. Querida, la amistad es otra cosa.”

Y si alguna pensaba que todo queda ahí, está muy equivocada. Ayer recibo un correo de Cristina, otra de mis amigas burgalesas -de momento, claro- que transcribo literalmente:

“Ya me he enterado por Aran que el fin de semana muy bien, pero yo tengo una curiosidad que solo tú me puedes decir ¿Qué tal el modelito de noche de Aran? Te lo digo porque ha estado buscando una bata, que no conseguía encontrar, como si se fuese a palacio a dormir con los reyes.


Por cierto te encontré guapísima cuando estuviste en Burgos, sigue así.” (Esto último no tiene nada que ver con el tema que nos ocupa pero os lo pongo porque me levanta la moral).

¿Os dais cuenta? Lleva semanas maquinando su plan, preparándolo todo en silencio, sibilinamente, para llegar a mi casa y ¡zas! darme donde más me duele. En un juicio eso constaría como agravante: nocturnidad y alevosía. Si es que no se puede ser más mala…

En fin, intentemos extraer algo positivo de todo esto. ¿Qué hemos aprendido de esta dramática historia?

1. Si invitáis a alguna amiga con hijos a vuestra casa, estad preparadas. A la primera de cambio te puede dejar en evidencia delante del señor que vive en tu casa y es el padre de tus hijos y del señor que vive en la suya y que es, no digo yo que no, el padre de sus hijos.

2. Hay una empresa en Coslada que se llama Asga Textil y que comercializa la marca Sardón, de la que ya os hablé hace tiempo, que hace unas batas y unos pijamas ideales. Os contaré que esta firma tenía stand en Fimi y me llamó la atención precisamente porque tenía cosas muy monas y a muy buen precio. Había concretamente unos conjuntos de bata y pijama de cuadros escoceses que, como se me ocurra invitar a otra amiga a mi casa, me voy directamente a Coslada a por ellos.

Aparte de los pijamas tenían también ropa ideal: buzos, vestidos, conjuntos para niño… Os dejo la web pero en ella no vais a ver nada de lo que yo os estoy contando. Pero os aseguro que es verdad.

3. Colores es una cadena de zapaterías que tiene franquicias en muchos sitios, entre ellos Burgos, y en la que se pueden econtrar zapatillas tan monas como las que llevaban los hijos de mi no-amiga.

Y, a pesar del malestar generado por este episodio, el resto del fin de semana fue estupendo.

El sábado fuimos a Micropolix. Es un sitio perfecto, los niños se lo pasan en grande y está al lado del Factory de San Sebastián de los Reyes. No es que yo quisiera ir pero me dio apuro no acompañar a mi amiga que estaba deseando acercarse. Aparte de varias tiendas idóneas para nosotras, visitamos Neck, Jeromín y Gocco con grandes resultados para ella y pocos para mí. Encontré unas camisas ideales en Gocco pero no había talla para el Mindu. Por cierto, creo que han cerrado los Neck&Out de Las Rozas y Getafe.

El domingo, visita al Museo del Ferrocarril. Padres e hijos disfrutaron de lo lindo mientras que nosotras intentábamos emular al fotógrafo del último catálogo de invierno de Neck -se hizo allí- haciendo fotos a nuestros niños entre vagón y locomotora, locomotora y vagón…

Y sí, perdono… pero no olvido.

Las rebajas de NECK y yo en blanco.

Esta tarde le he dicho al SQVEMCYEEPDMH, “señor que vives en mi casa y eres el padre de mis hijos, me voy de compras a Neck and Neck que hace días que tiene el 50% de descuento y todvaía no me he podido pasar. No os había dicho lo del 50% para que me dejaráis algo pero ha sido en vano.

-”Pero, ¿necesitas algo?

-”Cariño, no es que lo necesite, es que me URGE encontrar unos jerseys para los niños o ¿acaso no te has dado cuenta de como les quedan los jerseis marrones?”.

Así que, con bendición marital y todo, me he ido un ratito de compras para quitarme el estrés de los últimos días -meses, diría yo-.

Y no me lo he podido quitar porque no he comprado nada, nada de nada. Todavía no me lo puedo creer, no me he gastado ni un centimo y mira que lo he intentado. Os prometo que lo he intentado, por activa y por pasiva. No había jerseis marrón chocolate que era la excusa pues los que tienen, eso sí es verdad, les quedan un poco pequeños; luego he intentado un plumas para el Mindu pues ha perdido el suyo del cole pero no había la talla; .he probado con unos jerseis azul marino pero, esta vez, no habia talla para Íñigo; sí había un blusón blanco para la niña, monísimo, pero, de repente, me ha dado un ataque de sensatez y me he acordado de los ocho o nueve blusones que tiene en su armario y he decidido que no debería; también he mirado pijamas y no; calzoncillos y tampoco; unas bermudas color gabardina -que he pensado que eran ideales para que los niños las llevaran a la Comunión de su hermana- pero no había talla para Mindu… En fin, que no ha habido manera.

Lo de las bermudas me ha dado mucha rabia pues eran ideales aunque, sinceramente, tampoco creo que sea muy normal comprar el día antes de Nochebuena unos pantalones para el 21 de mayo. Y ¿cuál es el problema ahora? Pues que ya se me ha quedado una desazón dentro del alma y la preocupación consante por no saber si, más adelante, las encontraré.

En fin, como esto siga así, acabo por curarme la adicción y eso que no estoy muy segura de que quiera.Y dicho esto…

El señor que vive en mi casa y es el padre de mis hijos…

…los Compritas Boys y Girl….

…y yo misma…(no tenía a mano ninguna foto de frente)
OS DESEAMOS UNA FELIZ, PERO QUE MUY FELIZ, NAVIDAD

P.D. Si alguna tenéis tienda Neck y tenéis las dichosas bermudas, por favor, por mi bienestar psicológico, ¿me lo podéis decir? Gracias.

Éste era el que faltaba.

AVISO 6: MADRID

Mercadillo FUNDACIÓN MADRINA

Además de lo que podéis ver en el flyer, me han contado que habrá ropa de Neck, Jeromín, Flamenco…

Buen fin de semana o hasta que me llegue otro mercadillo…

NECK en VENTE-PRIVEE

El lunes por la mañana, a partir de las siete de la mañana (que es algo que todavía no entiendo) hay una venta de Neck&Neck en Vente Privee. Si necesitáis padrino podéis poner el correo de Compritas:
Yo sí me voy a poner el despertador pues necesito un par de cosillas así que si os quedáis dormidas tampoco pasa nada.
Buen fin de semana.