Fimi
Lo malo de Fimi -o lo bueno, según se mire- es que te encuentras con tanta gente conocida a la que te apetece saludar que, cuando apagan las luces, te das cuenta de que no has visto ni la mitad de las cosas que te apetecía ver. Y eso es lo que me ha pasado, que todo, todo… lo que se dice todo, pues no lo he visto.
Tenías intención de ir a ver un stand y en el camino te encuentras con alguien que te dice que acaba de ver unas cosas monísimas justo en un stand que está en la otra punta del que tú quieres ver. Te vas a ver el que te han dicho y a la vuelta descubres uno en el que no te habías fijado. Te paras a verlo y te encuntras con alguien que te invita a un café. ¡Cómo vas a decir que no! Además estás deseando sentarte porque ya no sientes los pies… De repente decides intentar ir otra vez al stand que sigues sin ver pero ahora no puedes porque acabas de recordar que habías quedado en ir a ver otro… Y así -como mariposa de flor en flor- desde las once de la mañana -yo no soy de madrugar- hasta las siete de la tarde. [Read more...]


















































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