GRACIAS POR VENIR

Terminada la última edición de El Mercadillo de Compritas no puedo hacer otra cosa que no sea dar las gracias:

A todas las lectoras -y no lectoras- del blog que habéis venido a hacer vuestras compras: a las que vinisteis el viernes; a las que vinisteis el sábado; a las que vinisteis el domingo; y a las que vinisteis el viernes, el sábado y el domingo. Y es que esta vez ha habido muchas repetidoras pero también varias tripitidoras.

Hay que dar las gracias a esos maridos coraje que han aguantado estoicamente sentados en la escalera con cara de “en cuanto salga, la mato” pero que, finalmente, se han contenido. No ha habido sangre y eso se agradece.

Gracias especiales a ese marido que se quedo dormido -en las mismas escaleras- y me alegró el día.

Gracias a esa abuela que llegó diciendo “mi hija me ha encargado que compre un bañador para mi nieta” y, después de dos horas, salió con bañadores, vestidos, camisetas y no sé qué más.

Gracias a todas esas “teens” que, definitivamente, han cambiado la imagen del mercadillo y me han convertido los aseos en probadores con más cola que los de Zara en rebajas.

Gracias, por supuesto, a todas las firmas que han participado en esta edición y a las mujeres que hay detrás de cada una de ellas: a las de Madrid y a todas las que han llegado de fuera; a las firmas que llevan más de veinte años en la brecha y a las que apenas están empezando. Gracias a todas.

Gracias a los maridos de las mujeres que hay detrás de esas firmas que cargan y descargan cajas; que montan y desmontan stands, que hacen compañía y, que de vez en cuando se convierten en “expertos” vendedores.

Y, como seguro que me dejo a alguien, doy las gracias a todos en general.

Como diría Lina Morgan, “gracias por venir” y “hasta el próximo Mercadillo de Compritas” -esto lo digo yo-.

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