Veraneando en Islantilla.

Pues sí, con gran dolor de mi corazón, ya se han acabado las vacaciones y ya estamos de vuelta.

Este año, y ya he perdido la cuenta, hemos vuelto a ISLANTILLA. Todos los años decimos que el próximo cambiaremos de destino pero, al final, siempre volvemos allí.

A mí me encanta. Vamos a una urbanización estupenda con un “chiringuito” fantástico en el que se come de miedo y, lo más importante, en la que los niños tienen un montón de amigos con los que se divierten sin tener que estar todo el rato dando la lata a mamá y papá con frases como éstas: “¿cuándo comemos?, ¿por qué no te bañas?, ¿me compras una Fanta?, me aburro, ¿cuándo nos vamos?…” Para las que tenéis niños pequeños y estáis en la fase “niño subido en tu tumbona cercenando toda posibilidad de leer dos líneas de tu emocionante novela” o “niño que se acerca peligrosamente al borde de la piscina con una gran sonrisa en la boca pero sin ninguna medida de seguridad -léase manguitos-“: ¡amigas mías, esto se pasa! Llegará un momento en que vuestros niños saldrán por la puerta a las diez de la mañana y volverán a la hora de comer y no porque su reloj les haya dicho que ya es la hora, sino porque en su tripa empiezan a sentir eso que ellos llaman hambre pero que en el fondo es la soledad que produce el hecho de que todos sus amigos se hayan ido ya a sus respectivos apartamentos.

Con este panorama no es de extrañar que haya podido dar rienda suelta a una de mis grandes aficiones: leer tumbada en la tumbona -valga la redundancia- de la piscina mientras los rayos de sol achicharran mi, cada vez más, extensa celulitis. También me sirve leer sentada en la silla de la playa -cosa que hago por las tardes- pero, no os voy a engañar, yo soy más de agua dulce.

Este año, sin embargo, he leído menos que otros años y es que, al igual que los niños, nosotros también hemos ampliado nuestro círculo de amistades y si hay algo que me gusta más que leer es “darle al palique”. Por tanto, este verano mis lecturas se han reducido a dos y media. Las dos completadas han sido las de la imagen y son, en mi modesta opinión, altamente recomendables:

LECTURAS PARA EL VERANO

La primera es una novela policíaca que engancha enseguida y que te hace ver claro el final veinte veces y las veinte de distinta forma para, finalmente, ser justo como te lo habías imaginado.

La segunda, La Rosa de Medianoche, es una novela de amor preciosa que se desarrolla entre la India e Inglaterra. Es triste, muy triste. De hecho a mí todavía se me escapa una lagrimita al pensar en la historia de la probre Anni.

Pero no os voy a engañar,  además de a leer, charlar, tostarme bajo el sol, perder al pádel y comer sin moderación, me he dedicado a otra de mis grandes aficiones: las compras o, para que suene más fino, el shopping. Islantilla tiene un problema para las que sufrimos de esta dolencia y es tiene un centro comercial -desgraciadamente muy cerca de nuestro apartamento- que está fenomenal.

CENTRO COMERCIAL ISLANTILLA

Para mí -téngase en cuenta que este verano no me había comprado nada- encontré un bañador ideal de J. OBACH y un vestido para una boda que tengo en octubre -que me queda enano por lo que hasta entonces solo me podré alimentar de aire y agua-.

Pero mi gran descubrimiento este año ha sido la firma SEVILLANO & MOLINA que tiene unos bañadores para hombre y niños monísimos. Con la suerte de que cuando fui ya estaban todos a 19.90 € no pude evitar comprar uno para mi “medianito”. Eso sí, se lo tuve que comprar de caballero. El no estaba muy convencido al principio -dice que ya no tiene edad para flores- pero ahora está encantado y es que la calidad del tejido es estupenda. El año que viene compraré para todos. Voy a ver si consigo fotos buenas y otro día os hablo de ella.

SEVILLANOYMOLINA

Alguna otra cosa más se vino con nosotros en la maleta pero no os lo cuento no vaya a ser que el señor que vive en mi casa pase por aquí y le dé un “patatús”. Hoy hemos empezado a hacer una lista de los gastos que os esperan de aquí a septiembre que empiece el cole y a la que casi le da el soponcio es a mí. Teniendo en cuenta que mi ancianito coche ha tenido otra recaída, la vuelta al cole se presenta más empinada que la cuesta de enero.

Eso sí, ya estoy buscando formas de aliviarla y he empezado a indagar sobre distintas formas de aliviarla. Os mantendré informadas pero ahí va un adelanto: los cupones descuento que he encontrado para comprar looks como éstos que son de VERTBAUDET. Te descuentan un 20% y además te envían a casa un regalo. Los podéis ver en la web de descuentos de CUPONATION.

VUELTA AL COLE VERTBAUDET

¡A ver si conseguimos disminuir la pendiente de la cuesta de septiembre!

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