C&A, ¡Qué recuerdos!

 

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He pasado más tiempo buscando el vestido que finalmente no he encontrado y que, por tanto, no os voy a enseñar que escribiendo este post.

El otro día, en una interesante conversación sobre calcetines con una de mis amigas -de las del padel- me di cuenta de que nunca hemos hablado de una tienda de la que soy “clienta” desde hacecasi 25 años, es decir, cuando ni siquiera estaba en España. En la trascendental charla con esta amiga mía, o eso dice ella, estuvimos disertando sobre la calidad de los calcetines que utilizan nuestros hijos. Una de nuestras conclusiones fue que es fundamental encontrar calcetines de calidad que soporten el acelerado ritmo de la vida de nuestros vástagos.

Ya estábamos a punto de despedirnos cuando ella, que es de esas personas que no son capaces de hablar sin sentar cátedra -o sin poner el punto final a cualquier conversación- me hizo partícipe de su inmensa sabiduría: “yo ahora solo compro calcetines en C&A, son los que más les gustan a mis hijos y duran un montón”.

Y ahí fue cuando, de golpe y sin avisar, mi pasado se hizo presente y recordé con increíble nitidez el día que, acompañada por mi hermana -otra de las que sienta cátedra-, compré con mi propio dinero -es decir, que no fue un regalo, el primer vestido, que no faldón, a mi hija.

Debió de ser en el mes de abril o mayo. Habíamos quedado en la Vaguada a tomar un café -té en mi caso- para que ella viera a la niña -un bebé precioso de tres o cuatro meses- y charlar un rato. Después del café -té en mi caso- fuimos a dar una vuelta por e centro comercial y entramos en C&A. Si algún día salís con mi hermana os daréis cuenta de que es muy difícil, por no decir imposible, pasar por la puerta de un CyA y no entrar en él. Yo creo que un día de estos la van a llamar para otorgarle el título de “The Best Client” y a mi cuñado, que se pone sin rechistar todo lo que le compra mi hermana, cualquier día de estos le hacen imagen masculina de la marca. Tiempo al tiempo.

Yo había entrado muchas veces pues una gran parte de mi ropa pre-mamá la compré allí: varios pantalones, camisas, camisetas -de éstas todavía conservo alguna que utilizo para jugar al padel pues disimulan muy bien todo lo que hay que disimular- y un vestido de cuadros naranja que todavía me pongo cuando se me va la mano con las magdalenas. En la sección de niños me había fijado poco pero ese día, y dado que la ropa pre-mamá todavía me sentaba de maravilla, no tenía sentido visitar ninguna otra sección de la tienda.

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Fue entonces cuando vi un vestido que llamó poderosamente mi atención. Era de cuadros celestes, nidos de abeja rosa y cuello redondo rematado con una discreta puntilla. No os puedo decir exactamente el precio pero os aseguro que era estupendo. Tan estupendo que lo tuve que comprar.

Desde entonces siempre que paso por C&A entro a echar un vistazo y lo hago por varias razones:

1. Porque hay una tienda en el único centro comercial que hay en la localidad en la que vivo.

2. Porque, tal y como dice mi hermana, el algodón es muy bueno y encuentro ropa interior para los niños y camisetas básicas para ellos y para mí.

3. Porque los básicos tienen unos precios buenísimos.

4 Y esto es sumamente importante, porque tienen tallas infantiles especiales, es decir, para los que se pasan con las magdalenas -yo sé de uno- y para los que no llegan.

Os he seleccionado unas cuantas prendas de la tienda online para que veáis a qué me refiero. Insisto, echad un vistazo porque los precios, aún sin ser rebajas, son muy buenos:

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En fin, que después de escribir este post solo puedo decir, ¡qué tiempos aquellos!

Os vuelvo a dejar el enlace y ahora, con vuestro permiso, me voy a dar una vuelta por la Mercedes Benz Fashion Week -Cibeles para los amigos-. Ya sabéis, una que es muy fashion…

C&A

P.D. Confío en que el día que ordene mi casa aparezca el vestido.  Sí es así, os lo enseñaré.

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