Marbella: looking back.

 

marbella

Hace unos meses, el señor que vive en mi casa y es el padre de mis hijos me preguntó si quería acompañarle a Marbella a donde tenía que ir unos días por motivos laborales.

– “Por supuesto, vida mía. Yo contigo al fin del mundo” Le respondí con prontitud.

– “Piénsalo bien” -me dijo él-. “Voy a estar muy ocupado y no te voy a poder hacer mucho caso. Cuatro días son muchos días y te puedes aburrir”.

– “Cariño, que venga a mí todo el aburrimiento del mundo si eso significa que voy a poder pasar, aunque solo sea, un ratito a tu lado”.

– “Bueno, bueno, tú verás…”

– No te preocupes amor mío, seguro que en Marbella encuentro alguna cosa interesante que hacer: una iglesia que visitar, un museo por conocer, una conferencia a la que asistir…”

Acto seguido, y mientras él llamaba para confirmar que asistiría con acompañante, escribí el siguiente mail:

Ahijada, me voy unos días con el señor que vive en mi casa a Marbella. Voy de mujer florero. Organizame un buen plan. Por fin nos vamos a conocer.

Mi ahijada, que es la única que tengo, es mi ahijada virtual y lo es desde hace ya varios años pero, por circunstancias de la vida, no nos conocíamos personalmente.

El plan no pudo ser mejor. Si a Marbella llegamos un jueves por la tarde, el viernes por la mañana -el SQVEMCYEEPDMH no daba crédito- a eso de las once ya estaba yo hecha un pincel en la puerta del hotel. Allí me esperaban mi ahijada, Lourdes, y su buena amiga Raquel quienes ya tenían todo organizado: paseo por el casco antiguo, que es una preciosidad; café a la orilla del mar; una rápida vuelta por la Milla de Oro; visita a todas las tiendas de Puerto Banús -eso sí, entrar y salir-…

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comida en una terracita viendo los “yatecitos” y; café en otra terracita viendo el catálogo de la última colección de su firma:

KEIKI

keikicollage1 keikicollage2 Como veis tienen un montón de productos, todos se pueden personalizar y para ello tienen gran variedad de telas todas bonitas y algunas, muy originales.

Después de ver todas estas fotos y muchas otras que podéis ver AQUÍ me devolvieron al hotel donde, ya sé que debería haber sido al revés, estaba esperando the working man.

Al día siguiente también me esperaba otro buen plan pero ese os lo cuento este fin de semana.

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