Mira que mona… mi niña.

 

portada

Toda de blanco. Así es como tenía que vestir mi hija este año para la función de fin de curso.

Ningún problema. Teníamos vaqueros blancos largos de NECK&NECK y camiseta blanca impoluta de SFERA. Encontrar unas bambas o unas alpargatas blancas no sería ningún problema.

– “Pero mamá, es que yo quiero llevar los pantalones cortos que compramos en el mercadillo el de la playa el verano pasado”.

Pues no me pareció bien la idea. Por un lado, siendo un colegio de monjas, el pantaloncito -muy corto él- no me parecía una buena opción. Por otro lado, el pantalón en cuestión es una de esas cosas, me pasa a veces, que compro pensando que he hecho la gran compra del año –monísimo y barato, 3 euros- y en cuanto llego a casa pienso: “pero, ¿por qué he comprado yo esto si no me gusta nada?”.

Mis argumentos, que a mí me parecían muy sólidos, se vinieron abajo cuando la niña me dijo que todas sus amigas iban a ir con pantalones cortos.

¿Quién era yo para alienar a mi hija por llevar unos pantalones largos? Y, ¡Qué narices! Si no le iba a dejar que se pusiera los shorts playeros en todo el verano, por lo menos iba a amortizar la inversión en la fiesta de fin de curso.

Pues fue terminar la actuación y acercarse algunas madres para decirme que qué monísima iba mi hija y que qué pantalones tan estilosos llevaba. Salí del colegio con la promesa, por mi parte, de que este verano volvería al mercadillo y cargaría con tantos pantalones como me fuera posible.

Esto ha sido solo la introducción al post de hoy.

El otro día, como tantos otros, la niña –cada vez menos niña- me preguntó: mamá, ¿qué me pongo?

Decidiendo que ya era hora de iniciar el proceso de emancipación –por lo menos en lo que a la ropa se refiere- y confiando en que mis “sabios” consejos no hubieran caído en saco roto, le contesté: “lo que tú quieras”.

Con cierto nerviosismo esperé un rato hasta que la criatura apareció vestida, calzada y peinada.

Mis dudas se disiparon y cierta tranquilidad se apoderó de mí. A pesar de que la niña se había puesto el famoso pantalón mercadillero y playero, su estilismo –outfit, look, conjunto o como queráis llamarlo- me pareció impecable:

miraquemonamaria

Se compone de:

– Short blanco comprado en el mercadillo de la playa por 3 euros.

– Camiseta marrón de ÑACO de hace dos temporadas. A punto había estado de retirarla este año pero, está claro, la mantengo en el armario un poco más.

– Cinturón de NECK&NECK que no recuerdo cuando compré.

– Sandalias, que me encantan, de OCA LOCA y que las adquirí hace un par de meses en una de las campañas de VENTE-PRIVEÉ.

¿Qué os parece a vosotras? ¿Cambiamos el nombre a Compritas y empezamos a llamarlo blog de moda infantil y juvenil?

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