Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid…

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Ayer llevé a la niña al dentista. Le han puesto aparato. Ahora soy una mujer mono-riñón.

Es curioso, el entusiasmo de la niña cuando supo que sus dientes tienen vida propia y que habrá que reconducirles a través del corrector bucal en cuestión, es inversamente proporcional a la desazón que produjo en mí la onerosa noticia. Hoy se ha ido al cole con su aparato, su cajita, su neceserito -por cierto, de El Desván de Alejandra-, su cepillito… más contenta que unas castañuelas. No os voy a decir como habla porque si algún día lee el blog no quiero herir su amor propio. De todas formas nos han dicho que en unos días volverá a parecer una persona normal.

Cuando salimos del dentista -la niña con su aparato en la boca y yo sin mi dinero en la cartera- recordé que no muy lejos de allí debía estar el mercadillo del que tan desinteresadamente me informó Begoña, lectora del blog, a través del envío de esta foto.

  carlos

 

No lo dudé, mi deber de bloguera pudo más que cualquier otra cosa -deberes de los niños, SQVEMCYEEPDMH lidiando en casa con los piezas, cena sin comprar…- y me acerqué para echar un vistazo y poder informaros con precisión.

Como fue una cosa sin pensar y sin preparar, propia de una buena Sagitario, la calidad de las fotos es incluso peor de la habitual pero era eso o nada. Yo creo que la WhiteBerry está dando sus último coletazos aunque quizás sea que el “ojito” de la cámara está un poco sucio y no soy capaz de limpiarlo.

Os digo con total sinceridad y con el corazón en la mano -que me caiga aquí muerta si miento- que yo solo iba a mirar. Solo mirar, de verdad. Lo que pasa que no me pude resistir a, aprovechando que la niña estaba allí, probarle algunas cositas. Me quedé con las ganas, muchas ganas, de un vestido rosa de TARTALETA para este verano que era una preciosidad pero vamos creciendo y las cosas ya no nos quedan como antes. Probé uno de CESAR BLANCO pero también nos quedaba pequeño. Apareció una chaqueta de MI LUCERO que también nos quedaba un pelín ajustada pero, era tan barata -12 euros- y es tan mona, que nos la trajimos para casa.

La chaqueta en sí no me ha generado mucho cargo de conciencia. De lo que sí me arrepentí, antes incluso de pagarlo, fue del bañador de MUNNY. Y no me arrepiento porque no me guste el bañador-que es precioso no, lo siguiente-, o porque me costara muy caro -todo lo contrario, 12 euros-, o porque el bañador sea de hace mil temporadas -eso nunca me ha preocupado-, o porque a la niña no le quede bien -está monísima con él-, me arrepiento porque estamos en diciembre -y lo que debería estar comprando son turrones- y porque mi hija tiene más de diez bañadores que, estoy segura, le quedarán estupendos el próximo verano.

Ahora tengo que “apechugar” con mi cargo de conciencia que espero se me pase en verano cuando vea a la criatura con el bañador puesto y me diga a mí misma: “sí, fue una buena compra”. Hasta entonces no me va a quedar más remedio que convivir con mi culpabilidad.

Dicho esto y a modo de ejemplo de lo que os podéis encontrar si vais, os enseño este vestido veraniego que cuesta 12 euros…

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Y estos pijamas para bebé que son los pijamas para bebé más bonitos del mundo y que han hecho que me arrepienta de no haber esperado un poco más para tener descendencia. ¿Os imagináis como hubieran estado mis niños con estos pijamas? ¿No son maravillosos con esos nidos de abeja? Estuve a punto de comprar alguno para mis nietos pero me contuve pues no quiero dar al señor que vive en mi casa más motivos para encerrarme.

No os voy a decir el precio porque no os lo vais a crecer y porque me vais a pensar que soy una mentirosa. Son de CASA AMARELA BABY que, por cierto, tiene un gusto exquisito para la ropa y los complementos del bebé: arrullos, capitas y esas cosas.

carloscollage

Esto es solo una pequeñísima parte de lo que hay. Si alguna va que nos cuente qué le ha parecido.

Feliz miércoles.

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