Yo también estuve en Cibeles. Perdón, en la MBFW Madrid.

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Ya sé que lo he dicho, pero este comienzo de curso se me está haciendo muy, pero que muy, cuesta arriba. A ver si conseguimos coger el ritmo y volvemos a la normalidad.

En el post de hoy os voy a hablar de la Mercedes Benz Fashion Week Madrid. La vida es así, ahora que ya ha pasado, cuando todo el mundo ha dicho todo lo que había que decir sobre ella, vengo yo a descubrir la pólvora. Pero la que es lentita… es lentita y hay que asumirlo. A mí me cuesta, pero lo voy aceptando.

No sé por donde empezar así que os voy contando cosas tal y como se me van ocurriendo.

1. No es por ver el lado negativo de las cosas pero toda la vida queriendo ir a Cibeles y cuando finalmente lo consigo, ya no se llama Cibeles sino Mercedes Benz Fashion Week. Conclusión, ya nunca podré decir que estuve en Cibeles.

2. Aparcados en la entrada del pabellón de Ifema donde se celebra la MBFW había un montón de cochazos, todos Mercedes. Me froté las manos, aquello debía estar lleno de gente importantísima. Solo cuando volví a casa caí en la cuenta: había tantos Mercedes porque Mercedes es la patrocinadora de la Fashion Week y los coches estaban allí para ser vistos y no porque hubieran transportado a ninguna celebrity. Un argumento más que corrobora la lentitud de mi pensamiento.

3. A lo largo de la historia de la humanidad han ocurrido grandes hechos que marcan un antes y un después. La aparición de la escritura hace que hablemos de Prehistoria e Historia. El nacimiento de Cristo hace que también dividamos la historia en los años anteriores y posteriores a Él. Y así podríamos encontrar otros muchos ejemplos.

Para mi hija todo todo esto dejó de tener sentido el día 30 de agosto que fue el día en que conoció a Agatha Ruiz de la Prada. A partir de ese momento su vida se divide en la era AA (Ante Agatha) y la PA (Post Agatha). Ese es el día en el que fuimos al estudio de la diseñadora para recoger las invitaciones al desfile que tendría lugar el día siguiente y al que tuve la inmensa suerte de ser invitada.

Dicho estudio puede ser muchas cosas menos aburrido: pintado en colores alegres -hasta la gente que allí trabaja viste ropa de lo más colorida-, muy luminoso y lleno de productos agathianos que hacían que a mi hija se le salieran los ojos de las órbitas -dicho en el sentido más literal de la palabra-. La pobre no sabía hacia donde mirar.

Ágatha Desde entonces hemos hecho veinte veces la carta a los Reyes Magos. Queremos el estuche de Ágatha, la camiseta de Ágatha, la colonia de Ágatha, la mochila de Ágatha, la taza de Ágatha, los vasos de Nocilla de Ágatha (que ya ni se encuentran) y, ante todo y sobre todo, los auriculares de Ágatha.

También desde ese día hemos hablado -o whatsappeado- con las amigas, las primas, los abuelos, los tíos y otros parienes más o menos cercanos o lejanos para contarles que hemos conocido a Ágatha. Nuestros temas de conversación se han reducido considerablemente y hablamos del estudio de Ágatha, del desfile de Ágatha e, incluso, de la propia Ágatha.

Estaba claro, después de todo esto, que quien me tenía que acompañar al desfile de Ágatha tendría que ser su presidenta del club de fans.

4. Una vez en Cibeles me invadió cierta decepción que fue compensada con el entusiasmo de mi hija. Supongo que tantos años idealizando el evento hicieron que la realidad me resultara menos impresionante de lo que yo creí que sería.

5. A pesar de ello me gustó ver como la niña disfrutaba comiendo yogur helado, viendo los distintos stands y saltando en la colchoneta que en uno de ellos -el de la revista Cosmopolitan- se había dispuesto para tal fin.

Ágatha

Tiene cara de estar pasándoselo bien, ¿verdad? En este enlace a la revista hay muchísimas más fotos y, si tenéis curiosidad, os diré que “la niña de la foto que está al lado de la foto de mi niña” es la hija de una conocida presentadora-actriz-modelo….

6. Los ojos se me iluminaron cuando vi llegar a una “mamá” empujando un precioso cochecito de aire vintage de la marca Inglesina. Al ver que mucha gente se acercaba a ella y hacían fotos al carrito y a su inquilino me emocioné: debía ser una famosa de maternidad reciente. ¡Por fin algo que contaros! Cual no sería mi sorpresa cuando, sucumbiendo a la curiosidad, me acerqué al carrito para descubrir que el supuesto bebé no era otra cosa que un pequeño can vestido de marinerito.

Para que veáis que mi imaginación no es tan calenturienta como se pudiera pensar, aquí os dejo la prueba:

Ágatha

7. La entrada al desfile fue un poco tensa. Un “señor” relacionado con un muy conocido portal de moda online -cuyo nombre no voy a decir por respeto a mi anfitriona- se había llevado a toda su pandilla de amigos y nos había dejado a mi hija y a mí no solo sin nuestros sitios (que, por cierto, tenían nuestro nombre) sino sin el detalle con el que la diseñadora obsequió a sus invitados. Os podéis imaginar la cara de pena que se le quedó a la niña -la mía-. Yo miré al susodicho con cara de odio infinito pero, me temo, no se dio por aludido.

8. El desfile fue, sencillamente, indescriptible. Por la pasarela desfilaron vestidos jaula, vestidos mesa, vestidos tarta, vestidos flor, vestidos paraguas y no sé cuantas cosas más. Ciertamente no son los vestidos más ponibles -no me veo yo yendo a Mercadona a hacer la compra con un vestido bandeja o un vestido piano- pero el desfile fue, sin lugar a dudas, el más divertido y original que he visto en mi vida…. ¡Cómo he visto tantos….!

Como en el fondo mi hija es digna hija de su madre -clásica y poco original- estos son los vestidos que más le gustaron…

Ágatha

…pero os dejo el enlace al desfile porque, de verdad, no os lo podéis perder.

DESFILE DE ÁGATHA RUIZ DE LA PRADA EN MBFW MADRID 

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