KID´S CHOCOLATE, camisetas y lazos

Dos cositas antes de presentaros una nueva marca y de contaros lo que me ha pasado esta mañana:

1. Mil gracias a Rocío por la monada de neceser que me ha enviado. Eso sí, todavía estoy intentando convencer a mi hija de que no es solo para ella. ¡Tendrá cara!

2. Record absoluto de visitas, 1475. Casi, casi las 1500.

Bueno, os cuento lo de esta mañana y cruzo los dedos para que mi marido no lea hoy el blog. No hay mucho peligro pues casi nunca lo hace.

Como os dije, ayer había una venta de Ñaco en Privalia. Aunque ya os comenté lo que pienso de los gastos de envío, los cheques regalo, etc. una no tiene remedio y decidí intentar encontrar unos blusones para la niña para ir al cole. Algo informal a la par que elegante, ya sabéis.

También sabréis que Privalia empieza las ventas a las siete de la mañana lo cual es algo que no acabo de entender, ¿no dará igual a las ocho o a las nueve? o ¿a las doce de la noche como hacen otros?

Como ya tengo experiencia y sé que determinadas marcas vuelan me puse el despertador a las siete menos cuarto (por favor que mi marido no lea hoy el blog). Sigilosamente me he levantado (había dejado la bata, el ordenador y todo preparado para no hacer ruido)y me he conectado. A las siete en punto comienza la venta y encuentro exactamente lo que buscaba. Dos blusones monísimos de la talla 10 y a un precio estupendo, eso sí sin contar los gastos de envío. También encuentro unos pantalones de pana para los enanos para el año que viene. En un alarde de contención decido que no quiero ni ver ni comprar nada más y decido pagar lo que ya tenía seleccionado.

Para que veáis que la cosa había ido realmente bien cuando decido pagar eran las siete y cuarto. Meto los datos de la tarjeta (una que tengo yo para estas cositas) y me dice que error en la transacción y se me borra todo lo que tenía seleccionado.

Como una moto intento encontrarlo todo de nuevo y lo consigo. Eso sí de uno de los blusones ya solo quedaban dos. Repito la operación, pongo los datos de la tarjeta y ¡oh, sorpresa!, error en la transacción.

Lo intentamos otra vez, in extremis vuelvo a seleccionar todo lo que quería y decido cambiar la tarjeta. Evidentemente, ahora ya, con el riesgo de que mi marido lea el extracto. Meto los datos y error en la transacción.

En este punto mi cabeza pensante empieza a elucubrar… Algo está pasando. Han leido la entrada de hoy y me están saboteando. Pero son las siete de la mañana y la escribí a las doce de la noche. No puede ser.

Valoro si intentarlo de nuevo o volver a la cama. Todavía son las siete y media y puedo dormir media horita más. Lógicamente decido volver a intentarlo. Y ahora sí, el blusón que más quería, el que más me gustaba, el que me iba con un jersey que compré el otro día, el que tenía los colores más bonitos ya no estaba.

Si estaba el otro y los pantalones de los niños. ¡Algo es algo!, decido comprar, pongo los datos de la tarjeta y, ahora sí, su transacción ha sido realizada con éxito.

¿Con éxito? De eso nada monada, éxito hubiera sido si hubiera conseguido el blusón que yo quería. Eso no es éxito, es un fracaso total y absoluto.

Llena de ira y nuevamente con gran sigilo vuelvo a la cama. Son las ocho menos diez y aquí no ha pasado nada.


Ahora ya vamos al grano. Hoy hablamos del arte de transformar una camiseta blanca en una prenda de diseño. Las hace Victoria, un lacito por aquí, una puntilla por allá y… ¡voila! Me encanta la de la foto pero cualquiera de ellas es bonita.

La marca se llama Kid´s Chocolate y tienen una web a través de la cual podéis comprar todos sus productos. No os he dicho que aparte de las camisetas tienen lacitos. De lo que no os puedo hablar es de los precios, no los encuentro.

Os dejo el enlace y espero que os guste:

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